Carta Para Mi Madre 50 A%c3%b1os: Fallecida Para Llorar
Tu hijo que nunca dejó de necesitarte.
Mamá, han pasado 50 años. Ya no espero que vuelvas. Ya no rezo para que me mandes una señal. He aceptado que tu morada ahora es mi memoria, mi forma de hablar, mis gestos, mis arrugas. Cada vez que soy amable con un desconocido, eres tú. Cada vez que defiendo a un débil, eres tú. Cada vez que cocino para los míos con paciencia, eres tú. carta para mi madre 50 a%C3%B1os fallecida para llorar
Busqué desesperadamente tu regazo, ese refugio perfecto donde los problemas del mundo exterior se disolvían con una caricia en el cabello. Tu hijo que nunca dejó de necesitarte
Gracias por haberme dado la vida, por haber sido mi guía y mi refugio. Te amo más de lo que las palabras pueden expresar, y te extraño más de lo que el alma puede soportar. Ya no rezo para que me mandes una señal
Hoy cumplirías 50 años. Y yo paso la página del calendario y me parece imposible. No puedo separar la cifra de tu nombre. Cincuenta años. Medio siglo. La edad en la que todavía te imaginaba riendo, dando consejos, estrenando canas y arrugas con la gracia que solo tú tenías.
¿Te pareces a la imagen que guardo de ti? ¿Aún me reconoces, allá donde estés?